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  • David López García

Consejos prácticos para escribir un ensayo académico



El objetivo de este texto es comunicar algunos consejos práctios para la redacción de ensayos académicos. Ya sea escribiendo una nota de discusión para la sesión semanal de alguna clase, un ensayo final para un curso, o nuestras tesis de maestría o doctorado, lxs estudiantxs de posgrado nos enfrentamos a diferentes situaciones que requieren de nuestra mejor redacción. Dividiré mis consejos en dos secciones. La primera sección tiene que ver con la forma de idear y estructurar un ensayo académico. La segunda sección tiene que ver con la redaccción en sí misma.


El texto está dirigido a alumnxs de posgrado, pero bien puede ser utilizado por cualquier persona que desee aprender el oficio de redactar textos académicos. Los consejos que aquí se comparten son el resultado de mi experiencia como estudiante de posgrado tanto en México como en los Estados Unidos. Espero que sean de utiliad para iniciarse en el oficio de escribir textos académicos.


Consejos para estructurar el ensayo


Leer tomando notas de forma estratégica. Uno de los momentos más importantes al escribir un ensayo académico es la lectura previa de los materiales de las clases. Dado que uno sabe con antelación que el objetivo final del curso es escribir un ensayo, lo más conveniente es hacer las lecturas de forma estratégica. Al leer, uno tiene que ir haciendo notas sobre las partes de los textos que probablemente servirán para las notas de discusión y los ensayos finales. Unx normalmente ya tiene una noción del tema que se quiere explorar, o la tesis que se quiere desarrollar. Cuando unx lee, hay que hacerlo con esta noción en mente y siempre listos para identificar lo que seguramente servirá más adelante para citar en nuestros ensayos.


Dedicar tiempo para pensar la tesis y el argumento. Después de leer de forma estratégica tomando notas, y antes de sentarse a escribir, es muy importante dedicar un tiempo para la reflexión. Este momento de calma nos permitirá tener espacio para pensar la tesis y el argumento del ensayo con tranquilidad. Voy a clarificar qué es una tesis y qué es un argumento. La tesis es lo que vamos a sostener con el ensayo: “en este ensayo voy a sostener esto...”, “con esta nota de discusión voy a sostener que...”. La tesis es nuestra propia voz, nuestra postura ante lo que estamos estudiando. Ahora bien, el argumento es el conjunto de razones y evidencias que nos permiten sostener que nuestra tesis es verdadera. Las razones son teóricas, mientras que las evidencias son empíricas. Hay que dedicar tiempo a reflexionar cuáles serán el conjunto de razones teóricas y evidencias empíricas que nos permitirán construir el argumento para sostener nuestra tesis.


Planear y hacer una lista de viñetas antes de escribir. Las personas que hemos hecho posgrados sabemos que no hay nada más aterrador que una página en blanco. Podemos pasar horas frente a una página en blanco y escribir tan solo dos o tres oraciones. Esto nos pasa porque nos sentamos frente a la computadora sin tener muy claro lo que vamos a escribir, esperando que la inspiración venga a nosotrxs. Pero para usar nuestro tiempo de forma más productiva hay que dedicar un espacio a planear lo que vamos a escribir antes de sentarnos a escribirlo. Una buena técnica es comenzar a escribir viñetas en una hoja de papel en blanco para estructurar lo que vamos a escribir. El procedimiento es muy sencillo. Hay que decir “primero voy a decir esto”, y anotarlo en una viñeta. “Luego voy a decir esto otro”, y anotarlo en otra viñeta. Hay que hacer viñetas hasta que completamos todos los puntos que tenemos que decir en el ensayo para comunicar nuestra tesis y construir nuestro argumento. Posteriormente, hay que jugar con las viñetas. Hay que moverlas de lugar, hay que borrar y poner nuevas viñetas hasta que logramos tener un conjunto de puntos que nos hagan sentir cómodos con la estructura del ensayo.


Las viñetas constituyen los párrafos del ensayo. Una vez que nos sentimos satisfechos con nuestras viñetas, ahora sí, es momento de escribir. Cada viñeta se convierte en un párrafo en la estructura del ensayo. En un texto académico la unidad de la composición debe ser el párrafo. Cada párrafo debe tener una razón de ser. Cada párrafo debe cumplir una función. El haber desarrollado una lista de viñetas nos ayuda a alcanzar esta característica de los ensayos académicos. También nos ayuda a ahorrar tiempo porque ya no nos detenemos a pensar en el orden lógico de lo que vamos a escribir. Eso ya lo pensamos cuando diseñamos nuestras viñetas. Ahora, de lo que se trata es de engrosar cada viñeta hasta desarrollarla en un párrafo que se sostenga por sí solo.


Iniciar cada párrafo con el mensaje principal. Debemos iniciar cada párrafo con una oración que comunique de forma directa el mensaje principal del párrafo. Este mensaje inicial normalmente toma la forma de una afirmación: una especie de mini-tesis. El resto del párrafo se debe usar para construir el mini-argumento que nos permitirá sostener la afirmación de apertura del párrafo. Por ejemplo, si el mensaje de apertura es que “la rendición de cuentas es una tarea que aún está pendiente en México”, el resto del párrafo debe brindar las razones y evidencias que nos permiten afirmar nuestro mensaje de apertura.


Escribir la introducción al último. Uno de los errores más comunes en la redacción académica es tratar de escribir la introducción al principio del proceso de escritura. Aunque suene contra intuitivo, comenzar por escribir la introducción es problemático porque, al no haber escrito el ensayo, uno no sabe exactamente a qué es a lo que se va a introducir a lxs lectorxs. Por ello, lo más recomendable es saltarse la redacción de la introducción y escribirla hasta el final del proceso. Sólo hasta después de haber escrito el cuerpo del ensayo y las conclusiones unx realmente sabe de qué se va a tratar el ensayo. Y entonces sí, cuando unx ya terminó el texto ahora sí es el mejor momento para escribir la introducción.


Tener en cuenta la extensión máxima del ensayo. Durante un curso de posgrado tendremos que escribir ensayos de diferentes extensiones. Mientras que una nota de discusión para una clase puede limitarse a dos o tres cuartillas, un ensayo final normalmente requiere de entre diez a quince páginas. Qué tan amplio y detallado será nuestro argumento depende de la extensión máxima del ensayo. Cuando nos enfrentamos a notas de discusión de dos o tres páginas tenemos que ser muy precizxs, casi milimétricxs. No tenemos mucho espacio. Tenemos que escoger solo las razones y las evidencias más contundentes para integrar el argumento que nos permitirá sostener nuestra tesis dentro de la extensión permitida. En cambio, en un ensayo de diez a quince páginas tenemos más amplitud para discutir el argumento con calma. Debemos tomar en cuenta la extensión del ensayo al momento de planear lo que vamos a escribir. Si la extensión máxima de una nota de discusión es tres páginas, pasarse del límite y escribir una cuarta página es pecado mortal.


Escribir no es un proceso lineal, sino de iteraciones. Por último, debo mencionar que el proceso que estoy recomendando en este escrito no es una receta rígida que se tiene que seguir al pie de la letra. Desafortunadamente, escribir no es un proceso lineal sino un proceso de ida y vuelta con muchas iteraciones. Podemos avanzar muy bien con las viñetas, pero casi al terminar al ensayo podríamos querer ajustar algo en el orden de los párrafos. A veces nos llega la inspiración y tenemos que escribir algo rápido, inclusive si no hemos terminado de diseñar bien el orden de las viñetas. Hay que tratar de seguir un método para escribir, pero también hay que ser flexibles.


Consejos para mejorar la redacción


Hacer oraciones cortas, lo más cortas posibles. Uno de los problemas más comunes para quienes apenas se están iniciando en la escritura de textos académicos es hacer oraciones demasiado largas. Esto es un error porque las oraciones muy largas son complicadas de leer. Lo que normalmente sucede es que lxs estudiantes colocan comas de más en sus oraciones. Esto es problemático porque a las cinco o seis comas unx ya está perdidx en la oración. En lugar de comas, hay que poner punto y seguido. Las mejores oraciones son las más cortas. Menos es más.


No usar lenguaje coloquial. En la vida cotidiana nos expresamos de forma coloquial y eso está muy bien. Pero en los escritos académicos hay que usar un lenguaje más formal. Cuando un estudiante utiliza lenguaje coloquial da la impresión de que no está tomando con seriedad el ensayo. Hay que escoger bien las palabras y las frases. Una buena estrategia para acostumbrarse al tipo de lenguaje que se utiliza en los ensayos académicos es aprender de las lecturas que nos asignan nuestrxs profesorxs en los cursos. Los textos que de los cursos normalmente cumplen con altos estándares académicos y, por lo tanto, son un buen ejemplo a seguir.


No usar lenguaje rebuscado. En el día a día nos expresamos con frases que exageran lo que estamos diciendo para poner más matices a nuestras expresiones. Eso está muy bien en las conversaciones del día a día, pero en un texto académico el lenguaje rebuscado no tiene cabida. Hay que tratar de deshacerse de los adjetivos calificativos. Debemos evitar el uso de palabras como “muy”, “demasiado”, “realmente”, “súper”, y todas las palabras que se formen añadiendo el sufijo “ísimo/a”. Hay que tratar de usar un lenguaje más sobrio. Dejemos los adjetivos calificativos para los casos en que sean ‘absolutamente’ necesarios.


Aprender a citar con el formato APA. Una de las tareas más retadoras del proceso de escribir textos académicos es aprender a citar en el formato APA. Las siglas APA son el acrónimo de la American Psychological Association –la Asociación Americana de Psicología. Citar con este formato nos ayuda a mantener un sistema estandarizado para comunicarnos entre la gente inmersa en la academia. Si todxs usamos este sistema es más fácil para otrxs identificar nuestras fuentes. Por ejemplo, el que otras personas hayan usado el sistema APA con anterioridad nos facilita nuestro proceso como estudiantes porque nos permite identificar sus fuentes de forma más rápida. Aprender el sistema APA toma tiempo, pero afortunadamente existen recursos como el laboratorio en línea de la Universidad de Purdue que nos explican el sistema de forma muy simple.


Evitar las faltas de ortografía y los errores de dedo. Cuando uno está estudiando a nivel de posgrado las faltas de ortografía y los errores de dedo son imperdonables. Al escribir, debemos de poner toda nuestra atención en no cometer errores de este tipo. Si tenemos dudas sobre la forma correcta de escribir alguna palabra, hay que buscarla en algún diccionario. El internet nos ofrece una considerable cantidad de recursos para confirmar el significado y la forma correcta de escribir las palabras. Cuando un/a estudiante de posgrado escribe con faltas de ortografía o con errores de dedo da la impresión de que no le está poniendo la suficiente seriedad al curso.


Hacer una lectura en voz alta de prueba. Al terminar de escribir los ensayos hay que dejar que les caiga polvo para después hacer una lectura de prueba en voz alta. Es decir, que al terminar el proceso de escribir hay que dejar descansar el texto. Debemos alejarnos y hacer otras cosas. Hay que despejar nuestra mente. Luego de una cantidad de tiempo razonable hay que volver al texto y leerlo en voz alta para identifica aquello que suena ‘raro’. Al leer el texto en voz alta lo que leemos debería de sonar bien, natural. Si algo suena raro, seguramente está mal. Hay que corregirlo. Nunca debemos entregar un ensayo sin haber hecho una lectura de prueba en voz alta.


Cuidar la perspectiva de género. Finalmente, al escribir en español es recomendable cuidar la perspectiva de género. En nuestro idioma, el usar el género masculino para referirnos al plural es una práctica normalizada. Mientras que para muchas personas esta regla no implica ninguna tendencia machista, para otras personas este uso del lenguaje implica relaciones de poder y dominación entre los géneros. Yo, en lo personal, me identifico más con este último grupo de personas. Para mi el lenguaje construye la realidad, y me parece que un lenguaje predominantemente masculino implica una construcción social de dominación. Por ello, yo sí hago esfuerzos por desnormalizar el uso del género masculino en el lenguaje. De hecho, a lo largo de este texto deliberadamente usé estrategias para desnormalizar el uso del género masculino. Una de ellas fue usar una ‘x’ en lugar de las letras ‘o’ o ‘a’ en las palabras que implicarían una definición del género. Esto es una decisión personal y queda al criterio de cada quién tomar una posición al respecto.


Reflexión final


Aprender a escribir ensayos académicos es como aprender cualquier otro oficio. Nadie nace enseñado. Así como la gente tuvo que aprender el oficio de carpinterx, electricista o herrerx, así también tenemos que aprender el oficio de escribir ensayos académicos. Como estudiante de posgrado unx comienza como aprendiz, pero con el tiempo y la práctica unx se convierte en maestrx. A escribir unx se enseña escribiendo.


Foto: Paul Townsed via Creative Commons.

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©2019 | David López García 

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